ACTO QUINTO / GERTRUD, GABRIEL LIDMAN Y GUSTAV KANIM
(Este acto se sitúa en casa del matrimonio. Gabriel ha sido invitado por Gustav a pasar la velada vespertina con ellos. Después de la cena entra una criada para decir que llaman por teléfono a Gustav. Éste se disculpa con Gabriel que está en la sala que ya conocemos, la misma del primer acto, y sale de escena. Gabriel entonces coge unas cerillas y se dispone a encender los candelabros que adornan los laterales del famoso espejo que le regaló a Gertrud [si recordamos, Erlan, en la escena de la “noche de autos” de la consumación sexual, enciende dos candelabros que se sitúan a los lados de una partitura enmarcada. Espejo y partitura son representaciones simbólicas de lo que a Gertrud une con los dos personajes: placer y música, respectivamente]. A continuación aparece Gertrud, toda vestida de negro, en contraste con el blanco que lucía la noche anterior. Me recuerda a un personaje de “La Gaviota” de Chéjov a la que le preguntan por qué viste siempre de negro. Ella contesta: “voy de luto por mi vida”. Pues Gertrud igual. La noche anterior vestía el blanco de la felicidad en el amor y ahora viste el luto del desamor. Se produce un encuadre fantástico: al entrar, por un momento, vemos a Gertrud a través de su imagen en el espejo, como si quedase atrapada en él. Y Gabriel la mira ahí. Este momento es totalmente simbólico. Nos adelanta que Gabriel viene a buscar a Gertrud, quizá para volverla a encerrar en el espejo de los placeres. Luego cambia el plano.)







