LA GALA EN LA UNIVERSIDAD
ESCENA PRIMERA / LOS DISCURSOS DEL ESTUDIANTE, GABRIEL LIDMAN Y GUSTAV KANIM
Homenaje a G. Lidman, el poeta, por su cincuenta aniversario
 |
| El discurso del estudiante que dirige la "soldadesca" de alumnos |
En la sala de lo que me figuro es el Paraninfo de la Universidad están dispuestas unas mesas largas, vestidas y adornadas con centros de flores, preparadas para la cena- celebración. Enfrente de las mesas, unas escaleras laterales dan acceso a una especie de galería, arcada o terraza porticada, que recorre horizontalmente toda la sala en un nivel superior. La cámara da un paseo rápido por el escenario. Los invitados, vestidos con sus más elegantes ropajes para la ocasión, están ya presentes, colocados en sus respectivos asientos. Unos camareros sirven las bebidas y retiran platos. En la mesa central, emplazada en un plano más alto que las demás y bajo una especie de palio o dosel (o como se llame) se sitúan las tres personalidades que presiden el acto, que lucen sus condecoraciones oficiales en sus trajes de gala: el Rector en el centro; Gabriel Lidman, el homenajeado, a la derecha del Rector y Gustav Kanim, el que pronunciará el discurso panegírico de Lidman, a la izquierda. Un bedel con librea sube a avisar a la banda universitaria (una especie de tuna al estilo nórdico, con sombreros que parecen de oficial de marina y las típicas cintas colgando de los hombros), que, inmediatamente, hace su paseíllo a ritmo de redobles de tambor hasta llegar delante de la mesa principal. Los estudiantes, con paso marcial, van cantando algún tipo de himno o marcha tradicional. Llevan antorchas encendidas y el que va en medio porta un pendón en el que se inscribe la imagen de lo yo creo que es algún rey laureado (ni idea), padrino de la “tuna” cuanto menos; imagen rodeada de una cinta de hojas que termina en su parte inferior con un historiado lazo típico de ese tipo de estandartes, insignias u objetos heráldicos en general. El año que luce en su margen derecha el pendón es el 1883. Una joven vestida de blanco, desde la escalera, “hace que saluda” a la “soldadesca” universitaria, con un pañuelo grande, acompañando al canto. Una representación muy lograda de algo que a mí me recuerda al “marchábase el soldado, cuando al mozo le salió a despedir la moza que le amaba…” Cuando terminan de cantar, el estudiante que dirige la banda, con unos gestos protocolarios realizados con su “superbatuta” o bastón de mando (no sé cómo se llama el artefacto), da paso a un estudiante “aventajado” que suelta un discurso delante de Gabriel Lidman. El discurso reza así: